En Ámsterdam , el cambio climático no es un mito, durante siglos, la capital de los Países bajos combate la subida de las aguas que amenazan la ciudad. Razón suficientemente motivadora para que los políticos que la rigen, se tomen muy en serio los efectos del cambio climático y se afanen en buscar soluciones.
En su Klimaaprograma, destaca un objetivo muy ambicioso: reducir un 40% las emisiones de CO2 de la ciudad sobre los datos de 1990. No es un objetivo fácil de conseguir.
El ejemplo comenzará desde los poderes públicos, así, se han propuesto acabar con las emisiones de los edificios públicos de aquí a 2015. Las oficinas municipales serán trasladadas a nuevos edificios “enérgicamente positivos”, la energía consumida será 100% renovable. Como en Rótterdam, muchos edificios tendrán sus techos cubiertos de paneles solares, el agua caliente sanitaria será también solar y se instalarán pequeñas centrales eólicas. Las emisiones inevitables serán compensadas con la creación de nuevos espacios verdes.
Los ciudadanos y las empresas privadas tendrán que hacer también un esfuerzo, la ciudad rescatará una vieja propuesta: animar a sus ciudadanos a utilizar lo menos posible sus coches. El precio del estacionamiento subirá a más de 5 euros la hora. Se irán jubilando coches de más de 15 años, se ampliará la red de carriles bici ya bastante amplia. Se llevarán a cabo acuerdos voluntarios con las empresas para la reducción de sus emisiones. Se promocionará el tele trabajo.
Los arquitectos urbanos también jugarán su papel. Se construirán dos Eco Barrios, uno de ellos ya está en obras, en pocos años, acogerá 2200 apartamentos, y 70000 m2 de oficinas, hoteles y restaurantes, un museo y un parque. La compañía Shell construirá su sede tecnológica en el eco barrio. En este tipo de barrios se favorece el uso de bicicletas y se desfavorece el de automóviles. Tanto la calefacción como el aire acondicionado estarán centralizados e integrados en un moderno sistema de bombas y el almacenamiento subterráneo del frío y del calor. Este moderno dispositivo reducirá el consumo de energía un 40% y disminuirá las emisiones de CO2 en otro 40%, lo que representa unas 2900 toneladas anuales menos en comparación con una central térmica clásica.
El otro eco barrio, más pequeño, se comenzará a gestar en breve con el patrocinio de grandes y conocidas empresas del país. Situado al norte de la capital, el Buiksloterham acogerá a 4000 familias y empresas de variado tamaño. Será en primer barrio “Zéro CO2” de Ámsterdam.
Maqueta del Buiksloterham

















Es como una moda más, y no me gusta. Me suena a eso, a moda, a algo pasajero y superfluo. Ahora hay coches ecológicos, viajes sostenibles, grandes bodrios urbanísticos que respetan el medioambiente etc etc. Mientras tanto, por ejemplo, he visto este último puente más coches que nunca atascando las calles y fastidiando al que simplemente pasea. He leído de proyectos que esquilmarán los árboles de una avenida emblemática de Madrid, de casinos gigantes en pleno desierto aragonés. En fin, que no veo una voluntad política que refrende toda esta publicidad ecológica por ningún lado.En Francia, por hablar de un país vecino, al ganar las elecciones, su presidente reunió a los principales especialistas o líderes de la ecología en el país. De esa reunión se consiguieron unos acuerdos que desembocaron en unas medidas concretas para hacer frente al asunto que en estos momentos más nos debería incumbir a todos; frenar el calentamiento global del planeta. No entro en si el plan o las medidas serán o podrán ser más o menos acertadas, lo que sí me parece importante es reunirse y debatir sobre ello. Algunas medidas que se van a tomar de inmediato: en las cantinas estatales para estudiantes, en las recepciones oficiales y creo que también en los comedores del ejercito, se servirán alimentos provenientes de la agricultura ecológica.






































