Cuando los buenos gestos nacen del agobio

La gasolina sube, sube cada día el precio de la comida, los servicios, la vida entera sube. Tal y como hemos estado viviendo hasta que esta crisis anunciada ha llegado, es más difícil vivir.Mejor dicho, más caro.

Pero el hombre siempre encuentra soluciones, atajos que hacen más llevadero el camino de espinas que supone llegar a fin de mes. A veces, estos ingenios resulta que son gestos beneficiosos para el hombre y para el planeta, y su puesta en marcha demuestra que antes, nos vencía un tanto la vanidad, la egolatría, el consumismo y sus relucientes armas envaucadoras.

Pondré aquí un par de ejemplos que muestran lo fácil que es resolver algunos problemas que nos han estado acuciando por no querer enfrentarlos.

Al ciudadano le preocupa el precio de la gasolina, el tráfico infernal que tiene que soportar para llegar cada día a casa después de la dura jornada laboral, el calentamiento del planeta..

En Colmar, una pequeña ciudad, bellísima, de Alsacia, en el noreste de Francia, el alcalde hizo una promesa en campaña electoral: se comprometía a dar a cada familia que adquiriera una bicicleta, un cheque de 100 euros.

En un mes ha recibido 998 solicitudes. En Colmar hay 31000 hogares, si cada uno de ellos realiza una solicitud, el ayuntamiento deberá desembolsar 3 millones de euros. Viendo el entusiasmo de la población, invertirá otros 450.000 más en la creación de una red de carriles bici que cubra una buena parte del término municipal. Nunca un dinero será tan bien invertido.

Todas la mañanas el autobús se lanza a por los primeros niños para llevarlos al colegio, luego se va parando en las paradas donde le esperan otros tantos niños vestidos con chalecos reflectantes. Si, chalecos reflectantes para ser mejor vistos por los vehículos que crucen a este singular “pedibus”. Este fenómeno se está registrando en varias ciudades de Europa. En Lyon, Francia, hay más o menos 1500 niños que practican este saludable y sostenible medio de transporte. Desde hace dos años, se constata una creciente predisposición a organizar este tipo de transporte en muchas escuelas.

Las crisis, muchas veces, las provocamos los mismos ciudadanos al dejarnos llevar por la publicidad, por un encanto que no siempre es tan maravilloso ni nos proporciona ese placer anunciado. Si buscamos comportamientos más conscientes cuando tenemos que elegir una forma de consumo, esas terribles crisis lo serán bastante menos. Gana el ciudadano, gana el planeta.

Frente a la crisis, compartir. Compartir por ejemplo el coche para ir al trabajo cada día. Ánimo, todo son ventajas.

~ por tardor en Mayo 14, 2008.

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