De paseo por Barcelona

Barcelona guarda un embrujo entre sus calles estrechas, sus árboles, su brisa marina; un embrujo de un pasado que no se deja enterrar por el presente ansioso de futuro. Para un hombre mediterráneo,pasear por Barcelona es recorrer el pasado, un pasado que no se deja olvidar, que renace tenaz entre los viejos muros del barrio gótico, del brillo de los ojos de un mimo en la rambla.

La ciudad ha cambiado su cara, ha aclarado su identidad, ha dibujado sus sueños en la piel de los días. Barcelona es una ciudad simpática, amable, multicultural, enorme.

No considero bueno ni necesario compararla con otras ciudades de España o Europa, Barcelona es única. Destroza los tópicos que sobre ella se vierten- la mayoría con mala leche- en una hora de paseo.

Una ciudad tan grande no puede ser nunca sostenible, la propia inercia del día a día se la puede llevar por delante; comenzarán a aflorar carencias, a desaparecer espacios de sosiego para el estresado ciudadano.

Pero en Barcelona todo eso apenas es perceptible para el viajero que pasea tranquilo por sus barrios. La cantidad de bicicletas que rulan por sus calles es mucho mayor que en cualquier otra ciudad ibérica, la mala educación víal que en otras ciudades se palpa nada más salir del aeropuerto o la estación, en Barna es mínima.Es una ciudad que está orgullosa de su civismo, que ha sabido conservar señales de una identidad milenaria entre la moderna multiculturalidad y sus exigencias.

Estas impresiones son de alguien que ha conocido la ciudad en diferentes etapas,y que cuando llega, se deja llevar por las sensaciones que recibe en su calidad de turista. Supongo, como pasa siempre, que quien la “sufre ” día a día tendrá otra visión. Me gustaría conocerla.

Existen numerosos puestos de bici de alquiler en la ciudad

~ por tardor en Mayo 5, 2008.

Una respuesta to “De paseo por Barcelona”

  1. esperenme alla

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