Centro Ciudad.Zona Fantasma.

El centro de las ciudades envejece

Sólo hay que darse una vuelta por la sierra, por las afueras de muchas ciudades españolas para descubrir que el monte yace bajo el asfalto.

Que le crecen ladrillos a la tierra, que la huerta se asfixia entre tanto hormigón.

Crecen urbanizaciones en pleno monte, en zonas sin agua, sin comunicación.

Se construyen carreteras y servicios con urgencia que abastezcan esas viviendas nuevas que ocupan un espacio que debería haberse dejado en paz tal y como era, natural.

Siempre he pensado que nunca viviría en ese tipo de viviendas aisladas del mundo, todas igualitas, despersonalizadas. Todas en torno a un centro comercial o, a veces, en torno a una carretera que te lleva a él. Todas las mañanas el atasco de coches de todos los que han tenido tu misma idea. Por la noche más de lo mismo para volver.

Hay que ver las carreteras de entrada a Madrid cualquier día laboral en hora punta- qué hora más larga- para entender que algo estamos haciendo mal. La gente, sobre todo los matrimonios jóvenes, se han marchado a vivir lejos de la ciudad huyendo de los precios de la vivienda, o seducidos por no sé que extraña moda. Ahora se les consume una parte muy importante de la vida en el coche, una parte de su salud. La fórmula es: por el precio de un piso en Madrid, tengo una casita en Guadalajara con jardín y garaje para dos coches.

La miseria avanza rápido

Mientras, en el centro sólo quedan los viejos, algunos, los más afortunados, en matrimonio, la mayoría viudas y viudos olvidados por el mundo.

Soledad, muchas veces suciedad y anonimato. El centro de las ciudades se va convirtiendo con el tiempo en una zona fantasma. Lo que antes era lo castizo y contenía la esencia de la ciudad, ahora es lo siniestro. Las casas envejecen como sus habitantes, los servicios comienzan a desaparecer, cierran las tiendas, los bares. Algunas zonas son barrios de vida nocturna, de trapicheos, de peleas etc. etc.

Para los habitantes de esas zonas, la mayoría viejos o gente de poco poder adquisitivo, se les hace duro el día a día .Lo que antes era historia hoy es basura. Casi todas las guías turísticas advierten del peligro de ciertas zonas del centro de las ciudades. Crece el desprestigio cuando debería ser todo lo contrario. Se debería habilitar el centro para gente que lo quisiera habitar, prestar ayuda a los viejos que lo siguen habitando. Crear zonas peatonales prohibidas al tráfico de coches particulares, carriles bici, centros socioculturales subvencionados donde se ayude a los que llegan a la ciudad sin medios al mismo tiempo que se crea trabajo para los que quieran habitar dichos barrios.

Barrio del Raval. Vuelve la vida.

No se puede abandonar el centro, hay que rehabilitar los edificios y ponerlos en alquiler para que la vida vuelva a unos barrios que fueron emblema de muchas ciudades.

Barcelona lo ha logrado. Pasear por el Raval ahora no tiene nada que ver con hacerlo hace diez o quince años. Han rehabilitado el centro histórico y la ciudad entera ha salido beneficiada. Casi todas las ciudades francesas tienen sus centros históricos rehabilitados y con mayoría de zonas peatonales. España necesita reducir el humo de sus ciudades, el estrés de sus ciudadanos, para conseguirlo, quizás sea necesario rehabilitar primero los centros urbanos.

~ por tardor en Abril 22, 2008.

7 comentarios to “Centro Ciudad.Zona Fantasma.”

  1. [...] ¿Qué hemos hecho con el centro de la ciudad?tardor.wordpress.com/2008/04/22/centro-ciudadzona-fantasma/ por Anamoon hace pocos segundos [...]

  2. como siempre españa con 25 años de retraso, esto ocurrió en EEUU y algunos paises europeos, ahora se vuelven a los centros, vease por ejemplo el caso de la Cocina del Infierno neoyorquina

  3. Así es, espero que se reaccione rápido, antes de que el centro engulla a los que quedan.

    Tardor

  4. Sin estar en desacuerdo con el mensaje, creo que el error no es salir de las ciudades, pues estas, nunca debieron llegar a esta situación. No nos engañemos, en una ciudad grande, nada se puede integrar con la naturaleza, pues es ajena a ella. No veo nada de malo, si por propia voluntad deseamos volver al lugar del que nunca debimos haber salido. También entiendo, que el hombre se ha adaptado a la ciudad y por lo tanto, se agarra como puede a un habitat que ya no controla y que se vuelve hostil por segundos. Luego, como en todo, hay matizaciones, desconozco por escaso breve tiempo París, pero creo que en absoluto tiene que ver con el caso de Amsterdam, y por supuesto Madrid. A ninguna ciudad debiera permitírsele crecer por encima de 500.000 habitantes, y en estos casos con circunstancias muy estudiadas. No nos engañemos, estamos asistiendo a un cambio de paradigma vital, y la tecnología nos lo va a permitir. Habremos de intentar integrarnos en la naturaleza, pero no creo que en las ciudades; ahora bien con inteligencia, planificación y con ayuda de la ciencia y la ecología. Algunos lo pagarán caro, y esos serán los recalcitrantes urbanitas. Como conclusión,un ejemplo que ilustra mi argumento sería SESEÑA (ciudad del pocero). Lugar en el exterior, pero sin planificación y copia de todo lo malo de las grandes ciudades, también San Chinarro (Sanchiguarro lo llaman algunos iluminados); de todo lo contrario los ya cientos de casos de ciudadanos preparados y con conocimientos que vuelven a habitar pueblos históricos, que ya están en plena integración natural y auguró que mejorarán.
    Saludos a los habitantes del mundo que profesan la única religión que es capaz de revisar sus dogmas sin sangre: la ciencia.

  5. Saludos para ti Jean. Tu opinión me parece acertada, lo pequeño es más bello. El asunto es mejorar la calidad de vida en las grandes ciudades, donde el “mal” ya está hecho.

  6. Hola, veo muy buenas intenciones, pero no sé cómo diablos vamos a conseguir meter a siete mil millones de almas en el campo… sin que desaparezca el campo. En ese sentido, mejor será que estemos todos bien concentraditos en núcleos urbanos, pues si decidimos desperdigarnos a los cuatro vientos, el caos va a ser imposible de controlar.

    Por otro lado, ¿qué es eso de que el hombre nunca debió salir del campo? Estamos negando, con una frase supuestamente bonita, una faceta de la naturaleza del hombre: su sociabilidad, su tendencia a agruparse en urbes. Tan real y defendible es la vida rural como la vida urbana. Por otro lado, Jean, y sin ninguna acritud, ¿cómo puedes defender la ciencia y despotricar de las ciudades? La Ciencia se fabrica principalmente en universidades y centros de investigación (ubicados en núcleos urbanos, en ocasiones enormes), no en casas rurales y huertos orgánicos, con todo mi respeto para estos últimos.

  7. Pues hombre, australino, es sólo cuestión de números: la superficie de la tierra emergida son unos 149 millones de Km2, unas 149·10exp8 Has. Si suponemos 1/3 de ellas habitables suficientemente, y esto es muy conservador, pues son bastante más las útiles, nos quedan unos 50·10exp8. Suponiendo para cada habitante 500 m2 = 0,05 Has., lo cual entiendo más que razonable y por 7·10exp9 habitantes, almas, etc, aunque no creo que todos vivan por separado, necesitamos 35·10exp7, es decir el 7% de la tierra utilizada en nuestra suposición, o el 2′1% de la superficie total emergida.
    Por otro lado cuando la tecnología era poco eficiente (rev. industrial), aparecen las macrociudades.
    Hoy en día conozco pocos centros nuevos de investigación que se creen en las ciudades, bien al contrario alejados de ellas, y ciertamente enormes (El CERN no está precisamente en el centro de Ginebra, la cual, por otro lado, no tiene ni 250.000 habitantes). Nunca he estado en contra de las ciudades razonables, si en contra de las monstruosidades que, esas si, no escapan al caos y descontrol del que hablas. Las nuevas universidades buscan entornos más agradables y con mejores condiciones de espacio, las de antes en general, van convirtiéndose en museos, lo cual es muy útil.
    Un saludo a todos.

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