Un banco rodeado de verde hierba, en el hueco destinado a el aparcamiento de un coche, en medio de la ciudad o en las afueras; con su parquímetro y sus arbolitos. Bella idea que cambia tanto el paisaje urbano como la sensibilidad del ciudadano que pasea entre la monotonía insufrible de los innumerables autos que lo acechan por todos lados. Esta es la idea que llevó a cabo el grupo Rebar de San Francisco. La primera experiencia de park(ing) fue en el mismo San Francisco, en el año 2005.
Con el tiempo, la idea se extendió por varias ciudades de EE.UU e incluso llegó a Londres.
La idea es denunciar el aprovechamiento del espacio público. Por ejemplo en San Francisco, un 70% del espacio al aire libre del centro de la ciudad está destinado a que aparquen los automóbiles.
Inyectarle verde a las ciudades cambiando estos espacios por miniparques, sería una gran ayuda en la tarea de mejorar el medio ambiente de las ciudades. El pavimento no absorve el agua, cuando llueve, se mezcla con las manchas de aceite y los “residuos ” que deja la polución y se convierte en una fuente de contaminación mayor. Otra ventaja sería la menor absorción de calor de los miniparques respecto al pavimento, lo cual rebajaría la temperatura en las ciudades.
El grupo localizó las áreas más carentes de espacios verdes de la ciudad y “montó” en ellas los parques móbiles.
Una idea genial con un componente de denuncia y una demostración científica de lo mal que organizamos las ciudades. Muchos centros de muchas ciudades son sitios intransitables, hostiles al peatón.
Las temperaturas de las ciudades bajarían con más zonas verdes, con menos coches. Así de fácil y , por tanto, tan difícil de conseguir.
Por cierto, paseando el otro día por Barcelona, me encontré con este texto cuando me disponía a cruzar una calle.
Uno de cada tres muertos en accidentes de tráfico en la ciudad iba a pie. Trágico balance que muestra hasta donde llegamos con el asunto del tráfico.
No estaría mal que se iniciaran proyectos como los del grupo Rebar por este nuestro país.
No estaría mal que los gobiernos dedicaran una parte de su tiempo y su trabajo a crear espacios libres para los ciudadanos en lugar de facilitar la entrada hasta el mismo centro de las ciudades a los vehículos. No hace falta ya ninguna demostración de que es un grandísimo error no poner límite al acceso motorizado a las ciudades. Sobra contaminación y estrés, falta paz y calma para vivir mejor.




































Es como una moda más, y no me gusta. Me suena a eso, a moda, a algo pasajero y superfluo. Ahora hay coches ecológicos, viajes sostenibles, grandes bodrios urbanísticos que respetan el medioambiente etc etc. Mientras tanto, por ejemplo, he visto este último puente más coches que nunca atascando las calles y fastidiando al que simplemente pasea. He leído de proyectos que esquilmarán los árboles de una avenida emblemática de Madrid, de casinos gigantes en pleno desierto aragonés. En fin, que no veo una voluntad política que refrende toda esta publicidad ecológica por ningún lado.En Francia, por hablar de un país vecino, al ganar las elecciones, su presidente reunió a los principales especialistas o líderes de la ecología en el país. De esa reunión se consiguieron unos acuerdos que desembocaron en unas medidas concretas para hacer frente al asunto que en estos momentos más nos debería incumbir a todos; frenar el calentamiento global del planeta. No entro en si el plan o las medidas serán o podrán ser más o menos acertadas, lo que sí me parece importante es reunirse y debatir sobre ello. Algunas medidas que se van a tomar de inmediato: en las cantinas estatales para estudiantes, en las recepciones oficiales y creo que también en los comedores del ejercito, se servirán alimentos provenientes de la agricultura ecológica.


















